¿Es una obligación leer la Biblia?

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Todos sentimos que leer la Biblia es algo bueno sin embargo no lo hacemos con la frecuencia que nos gustaría o con la que Dios desea. Pensemos lo importante que es un libro de química o de economía si queremos aprender dichas materias. Siguiendo la misma analogía si queremos saber de las cosas de Dios ¿qué libro es que debemos de leer? Indudablemente tenemos que leer la Biblia reconocer los misterios de Dios. Es curioso ver como esos libros de química o economía pasan unos años y dejan de leerse porque pasan de moda o salen otros más modernos. Sin embargo, la Biblia es el único libro que con el paso del tiempo no pierde vigencia, y ya se ha traducido a más de 2500 lenguas, como en Isaías 40:8 nos dice “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”.

El mismo Sr. Jesucristo nos indicaba en el evangelio lo siguiente “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí y no queréis venir a mi para que tengáis vida;” Juan 5:39. En este versículo encontramos una palabra que no solemos usar mucho y que además está en imperativo “escudriñad”. El diccionario de la Real Academia Española define el verbo escudriñar como “Examinar, inquirir y averiguar cuidadosamente algo y sus circunstancias.” En conclusión, Jesús nos estaba ordenando que leyéramos, investiguemos y examinemos cuidadosamente la palabra de Dios.

En el Antiguo Testamento nos encontramos con numerosos textos que también nos dicen en tiempo imperativo que leamos la biblia y también la frecuencia de su lectura. El primero de ellos lo tenemos en Deuteronomio 6 titulado “El Gran Mandamiento”, donde dice:

“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” Deuteronomio 6:6-9

Por lo tanto, Dios nos está diciendo que la Palabra debe estar en nuestra vida en todo momento. Más adelante en el mismo libro da instrucciones expresas para los futuros reyes de Israel:

“y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.” Deuteronomio 17:19-20

La orden es clara. Dice que el rey leerá todos los días de su vida, y también nos indica por qué debemos de leerla. Primero para temer a Dios, segundo para aprender sus mandamientos y ponerlos por obra, tercero para que no se eleve su corazón y cuarto para que no nos apartemos del camino.

Un pasaje muy bonito, que recomiendo a todos que lean cuidadosamente es cuando en tiempo del Rey Josías se encuentra el libro de la Ley en el templo (llevaban años sin buscar a Dios y leer la Biblia) y se lo trajeron al rey Josías quien al momento de escuchar la Palabra se convirtió de todo su corazón a Dios. “Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos.” Josias 22:11. (Siempre que leo este pasaje me recuerda a lo que me pasó a mi como relato al final de este estudio)

2 Reyes 22 Josias y hallazgo del libro de la ley.

En el Nuevo Testamento también la Palabra es muy clara. Cuando nosotros la leemos, nos cambia la vida. Leer la Biblia nos va a dar conocimiento de Dios, y fe. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10:17

LA BIBLIA ES UNA ESPADA DE DOS FILOS

Ese conocimiento de Dios la Palabra la asemeja a una espada de dos filos que penetra hasta partir el alma. Sin lugar a dudas una espada ya es un arma poderosa, pero que sea de dos filos la hace aún más poderosa. Y es que cuando una persona lee la Biblia y la escudriña (la investiga, examina y analiza meticulosamente) esa persona no vuelve a ser la misma.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12

En el libro de Apocalipsis vemos como de nuevo se hace referencia a esa espada poderosa que es la Palabra de Dios:

“Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.” Apocalipsis 1:16

“Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto:..” Apocalipsis 2:12

LAS SAGRADAS ESCRITURAS SON LUZ

Por último para finalizar este estudio, nos falta indicar como la Palabra de Dios es luz en nuestra vida. Nos alumbra en este mundo oscuro. Nos ilumina en cualquier cosa que hagamos y nos hace ver que está bien y que está mal. Cualquier cosa que queramos investigar sobre la vida (matrimonio, educación de los hijos, brujería,…) la Biblia nos enseña cual es el camino correcto. Estos tres versículos son muy claros:

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;” 2 Pedro 1:19

“Lámpara es a mis pies tu palabra,  Y lumbrera a mi camino.” Salmos 119:105

“Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen” Proverbios 6:23

 

CONCLUSIÓN

No quiero dejar de contar mi testimonio personal para concluir este estudio bíblico. Durante toda mi educación escolar en España asistí a colegios religiosos pero no tenía conocimiento de la Biblia porque en ellos no se escudriñaba la Palabra de Dios. En mi adolescencia y época universitaria mi vida fue totalmente apartada de Dios y buscaba todas las excusas habidas y por haber para no buscar a Dios y seguir más bien las corrientes del mundo. Pero Dios tuvo misericordia mi y cuando terminé la universidad postulé a una beca de investigación en Latinoamérica la cual milagrosamente gané (después entendí que fue un propósito de Dios). En aquel viaje de dos meses a Perú conocí a unas hermanas que me invitaron a una reunión de lectura Bíblica. Yo me negué una y otra vez, pero al final accedí. El primer día que fui quedé perplejo de como el ministro que conducía aquella reunión leía la Biblia analizando sobre un determinado tema diferentes pasajes y versículos, usando al mínimo su opinión personal y resaltando principalmente lo que estaba escrito en la Palabra, fue maravilloso. Fue tanto mi asombro sobre lo escrito en la Biblia del tema tratado que terminando la reunión pregunté cuándo era la siguiente reunión, porque me entró un ansia tremenda de conocer más la Biblia (había pasado de ser a un negado total a un interesado ferviente).

Gracias a la lectura de la Biblia y mi apertura a conocer al Señor, el Espíritu Santo obró en mi y me convertí a Cristo. Si deseas aprender más sigue leyendo los estudios bíblicos, y cuando desees hacer una oración para entregar tu vida a Cristo visita nuestra página ENTREGA TU VIDA A CRISTO.