¿Quieres una descendencia como la de Jukes o como la de Edwards?

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La educación en valores cristianos que demos a nuestros hijos es más importante de lo que podamos imaginar. Contrastemos las generaciones de dos personajes de finales del siglo XVIII y sus generaciones: Max Jukes y Jonathan Edwards.

Max Jukes nació en 1700 y vivió en Nueva York . Él no creyó en Jesucristo, ni educó a sus hijos en el camino del Señor. Él se negó a llevar a sus hijos a la Iglesia, incluso cuando probablemente ellos le pidieron que lo hiciera. De sus 1,026 descendientes:Jukes

  • 300 murieron de forma prematura
  • 100 fueron enviados a prisión y estuvieron presos un promedio de 13 años
  • 120 fueron prostitutas
  • 100 fueron alcohólicos
  • Su familia costó a los Estados Unidos USD 1.308.000 y no hizo ninguna contribución a la sociedad.
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Jonathan Edwards nació en 1703 y también vivió en Nueva York en el mismo época que Jukes. Él sin embargo,  vivió en continuo contacto con las cosas de Dios. Se casó con una mujer del mismo con los mismos ideales cristianos. A pesar de su apretada agenda escribiendo, enseñando, y pastoreando en su iglesia, tenía el hábito de pasar una hora entera con sus hijos al día. Él también llevó a sus hijos a la Iglesia cada domingo. De sus 729 descendientesEdwards_230

  • 300 fueron ministros religiosos
  • 65 fueron profesores universitarios
  • 13 fueron decanos universitarios
  • 60 autores de buenos libros
  • 3 fueron congresistas electos de Estados Unidos
  • 1 fue vicepresidente de los Estados Unidos
  • La familia de Edward nunca costó ni un céntimo al Estado.

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Cuando uno analiza los dos casos podemos contrastar varias cosas con la Palabra.

 

OBLIGACIÓN DE ENSEÑAR LA BIBLIA A NUESTROS HIJOS Y NIETOS.

El Señor en su Palabra nos indica como El bendice grandemente el matrimonio, y como El busca una descendencia Santa.

Malaquías 2:15 “¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios…”

Pero para lograr que nuestros descendientes estén en el camino de Dios, es necesario que los padres lo enseñemos.

Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

La Biblia nos dice que tenemos que hacerlo en todo momento. No un día a la semana, no con una charla, no con una reunión, sino todos los días y en todo momento.

Deuteronomio 11:18-21 “Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.”

También esta tarea no termina con nuestros hijos, sino también tenemos que seguir enseñando a nuestros nietos.

Deuteronomio 4:9 “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

PROMESA DE DIOS CON LA PERSONA QUE SIGA SU CAMINO

En Exodo 20 se encuentran los 10 mandamientos que Dios escribió en una tabla de piedra. En el Segundo Mandamiento el Señor dice rotundamente lo siguiente:

Exodo 20:5-6 ”…; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”

Es decir, Dios nos está indicando que tendremos bendición si le amamos y guardamos sus mandamientos. Pero también, la palabra nos indica que nos irá mal si no lo hacemos. No hay mucha alternativa.

En los siguientes dos pasajes se repite exactamente lo mismo. Tenemos solo 2 caminos para poder elegir.

Deuteronomio 28:1-4  “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.”

Deuteronomio 11:26-28 “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.”

En el nuevo testamento, nuestro Señor Jesucristo nos lo repite con otras palabras. Él nos habla de la puerta ancha y la puerta estrecha:

Lucas 13:13-14 “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

 

¿PODEMOS ESCAPAR DE LA MALDICIÓN DE NUESTROS PADRES?

Alguno de los que está leyendo se preguntará qué ocurre cuando sus ascendientes no han seguido el camino de Dios. ¿Estamos condenados al fracaso? ¿Nos espera el camino de Jukes? Y la respuesta es un rotundo NO.

Justamente, la venida de nuestro Señor y Salvador es para romper ese camino de maldición en el que probablemente tu y yo nos hayamos criado con familiares, amigos y un ambiente de barrio totalmente ajeno a la voluntad de Dios. El Señor nos lo dice muy claro en su Palabra:

Jeremías 31: 27-34 El nuevo pacto 

“He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová. En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”

Y efectivamente, si mis ascendientes tuvieron la dentera porque comieron uvas agrias, yo no tengo por qué tenerla si recibo a Cristo en mi corazón. Solo tienes que abrir tu corazón a Cristo y Él te va a enseñar todo, y te va a hacer sentir qué debes hacer y te va a guiar por el camino angosto de salvación.

 

CONCLUSIÓN

Haz un examen de conciencia y piensa en cómo es tu camino. Si quieres cambiar tu vida te invitamos a que recibas a Dios en tu corazón, ya que solo Jesucristo puede hacerte una nueva persona. Visita nuestra página CONOCE A CRISTO.