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Cuando la tierra tiembla, ¿dónde está tu vida?

by ISedientos
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Amados hermanos, hemos escuchado noticias de un terremoto. Cuando la tierra tiembla en algún lugar, también tiembla algo dentro de nosotros. Porque aunque estemos lejos físicamente, una tragedia así nos recuerda una verdad que muchas veces olvidamos: no tenemos la vida comprada.

Podemos hacer planes, llenar la agenda, hablar del mañana, pero ninguno de nosotros tiene garantizado el próximo minuto. La pregunta espiritual no es solamente «¿qué pasó?», sino: si hoy temblara mi vida, mi salud, mi familia, mis planes… ¿sobre qué estoy parado?

Nota pastoral: este estudio no busca especular sobre las causas de ninguna tragedia ni señalar con el dedo a las víctimas, sino escuchar lo que Dios nos enseña a través de la fragilidad de la vida.

LA TRAGEDIA NO ES UNA OPORTUNIDAD PARA JUZGAR, SINO PARA DESPERTAR

En Lucas 13:1-5, unas personas le cuentan a Jesús una tragedia terrible: Pilato había matado a unos galileos. Jesús no entra en juicio ni especulación. Pregunta si aquellos galileos eran más pecadores que los demás, y responde que no. Menciona otra tragedia, una torre que cayó en Siloé y mató a dieciocho personas, y vuelve a decir que ellos no eran más culpables que los demás. Pero añade una advertencia:

“Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Lucas 13:5

Cuando ocurre una tragedia, el corazón humano suele reaccionar con curiosidad fría o con juicio religioso («seguro pasó por tal pecado»). Pero Jesús nos lleva a una tercera respuesta: no mires la tragedia solo para explicar lo que le pasó a otros; mírala también como una llamada de Dios a examinar tu propia vida.

LA VIDA ES FRÁGIL, AUNQUE VIVAMOS COMO SI FUERA SEGURA

“¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad… sin saber lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Santiago 4:13-14

Qué imagen tan fuerte: la vida como neblina. Está aquí… y luego ya no está. La Biblia no dice esto para meternos miedo, sino para despertarnos.

“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio…” Hebreos 9:27

No vivas pensando «más adelante me reconciliaré con Dios», «más adelante dejaré ese pecado», «más adelante buscaré a Cristo». Porque el «más adelante» no nos pertenece.

CUANDO TODO TIEMBLA, SOLO DIOS PERMANECE FIRME

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar.” Salmo 46:1-2

Nuestra seguridad no está en que nunca tiemble la tierra. Nuestra seguridad está en que, si tiembla, Dios sigue siendo Dios. Hay terremotos físicos, pero también hay terremotos del alma: cuando tiembla el matrimonio, la salud, la economía, la fe, la familia. Y la pregunta es: ¿dónde corres cuando todo se mueve?

LA VERDADERA SEGURIDAD ESTÁ EN EDIFICAR SOBRE CRISTO

Jesús termina el Sermón del Monte con la imagen de dos hombres, dos casas, dos fundamentos: uno edificó sobre la roca, otro sobre la arena. A las dos casas les vino la tormenta; la diferencia no fue la tormenta, sino el fundamento.

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” Mateo 7:24-25

Cristo no promete una vida sin tormentas; Cristo promete ser la roca que sostiene cuando vienen las tormentas.

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida… ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 8:38-39

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER HOY?

  • Oremos por los afectados: «Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.» (Romanos 12:15) La iglesia no mira una tragedia como espectadora, sino como intercesora.
  • Examinemos nuestra vida: no para vivir en condenación, sino para volver a Dios. ¿Hay pecado que estoy tolerando? ¿Hay alguien a quien necesito perdonar?
  • Arrepintámonos y corramos a Cristo: arrepentirse no es solo sentirse mal, es volver el rostro a Dios y dejar de justificar el pecado.
  • Vivamos preparados, no asustados: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.» (Filipenses 1:21)

CONCLUSIÓN

La vida es frágil. El mañana no nos pertenece. La tragedia no es para juzgar a otros, sino para despertarnos a nosotros mismos. Solo Dios es refugio verdadero, y solo Cristo es fundamento seguro. La gran pregunta de hoy es: si todo tiembla, ¿sobre qué está edificada tu vida?

Si tu vida está sobre arena, hoy es día de venir a Cristo. Si tu vida está sobre Cristo, hoy es día de afirmar tu confianza. Porque no tenemos la vida comprada, pero en Cristo tenemos algo mejor que una vida larga: tenemos vida eterna.

Si quieres cambiar tu vida te invitamos a que recibas a Dios en tu corazón, ya que solo Jesucristo puede hacerte una nueva persona. Visita nuestra página CONOCE A CRISTO.

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